
Entrevista a militante de la UJCE en El Salvador
marzo 1, 2010El Salvador vive un proceso de cambios políticos, sociales y económicos tras siglos de dictaduras militares y gobiernos de extrema derecha. Aprovechando la estadía de un camarada de las Juventudes Comunistas en León en el país centroamericano hemos querido acercarnos a la realidad salvadoreña.
¿Podrías realizarnos una breve contextualización que nos permita acercarnos con más claridad a El Salvador del 2010?
El Salvador es un país colonizado, explotado y expoliado desde principios del siglo XVI hasta nuestros días. Las Juntas Militares, la usurpación de elecciones pseudo-sufragistas y el monopolio económico por unas pocas familias ha sido el status quo salvadoreño. En la década de los 70 las clases más desfavorecidas y explotadas comenzaron a organizarse y a exteriorizar la lucha en las calles, especialmente capitalinas. El caldo de cultivo creado en los 70 desembocó en una Guerra Civil que duraría desde 1980 hasta 1992. Cinco organizaciones revolucionarias político-militares se unieron para crear el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) que enfrentaría durante más de una década a todo el poder armamentístico de la FAES (Fuerza Armada de El Salvador) entrenada y apoyada logísticamente por los EEUU. La Guerra Civil concluye con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec en 1992 que fue la punta de lanza para la entrada de las trasnacionales al país tras las políticas neoconservadores y pro-imperialistas de 20 años de gobierno del partido ARENA, cuyos dirigentes históricos son además autores intelectuales de los asesinados y torturados por los Escuadrones de la Muerte, entre otras masacres son responsables del asesinato de Monseñor Salvador Romero y los jesuitas de la UCA.
La candidatura presentada por el FMLN accede al poder presidencial el 15 de marzo de 2009 tras una victoria electoral histórica y con la responsabilidad de materializar una política de cambio que mejore la calidad de vida de los desposeídos en lo inmediato. El nuevo presidente, Mauricio Funes, no es miembro del partido FMLN hasta 2008; la disyuntiva radica entre reforma del sistema capitalista o revolución.
¿El Presidente de la República no es miembro del FMLN a pesar de que ganaron las elecciones?
Mauricio Funes es miembro afiliado, no militante, del FMLN desde 2008, un año después anunciada su candidatura presidencial. El FMLN presentó una fórmula para la presidencia en la cual el candidato no era miembro del partido. Digamos, pues, que se afilia para poder ser legal y legítimamente candidato presidencial.
Funes es un reconocido periodista que goza de la confianza de un amplio sector popular del país al ser uno de los pocos cuya línea política se escapaba del cerco ideológico al que el monopolio de las telecomunicaciones ahoga a la crítica periodística.
Debido al carácter presidencialista de El Salvador, el presidente no responde a la línea programática del partido, lo cual ha conllevado un cúmulo de contradicciones internas. La campaña electoral fue respaldada económicamente por una mediana burguesía incipiente que se llamó “Amigos de Mauricio”, cuyos intereses chocan con los de los grandes monopolios familiares y transnacionales. Así, aún existiendo un cambio objetivo en el poder a favor del FMLN podemos decir que la cuota de poder del partido dentro de los aparatos de Estado no es diferencial respecto a la que tiene la nueva burguesía y Funes. En este punto hay que destacar el empeño que tanto Funes como la prensa reaccionaria ponen en diferenciar al Ejecutivo del partido FMLN, el Presidente con la intención de eliminar cualquier tipo de dependencia política partidaria y la oligarquía, a través de sus voceros, para hacer visibles las contradicciones ideológicas entre FMLN-‘Amigos de Mauricio’-Funes que desde mi punto de vista no son tales, debido al carácter socialdemócrata del FMLN.
¿Y qué rol juega el pueblo dentro de este panorama político-institucional?
El pueblo es la base en la que se apoya la ‘Santa Trinidad’ (FMLN-Amigos de Mauricio-Funes); sin los millones de votos de las clases populares, tanto en las zonas urbanas como rurales, el poder político no habría cambiado de manos. Si el Gobierno no cumple las expectativas del pueblo, el pueblo saca al Gobierno. En este sentido es de vital importancia, primero, cumplir con el Programa de Gobierno en tiempo y modo y, segundo, que se apoyen las luchas de las organizaciones sociales de base: ONGs, cooperativas, asambleas, etc. Este segundo punto, por ahora, está siendo olvidado.
En El Salvador, desde la firma de los Acuerdos de Paz, los avances sociales no los ha protagonizado el FMLN como sujeto activo sino que han sido las organizaciones sociales y su trabajo en lo concreto desde la base y, aunque no exista ninguna estructura organizativa aglutinadora de estas fuerzas, ellas mismas de forma espontánea han volcado su espacio político-electoral a favor del FMLN de forma mayoritaria. Si veinte años después, con el FMLN en el poder, éste falla al movimiento social esto se traducirá en que otros grupos políticos cubrirán, de forma demagógica o no, el espacio vacío.
Aprovecho para, en ese sentido, denunciar el asesinato en los últimos meses de tres ambientalistas de la Mesa Nacional contra la Minería Metálica en el departamento de Cabañas a manos del sicariato (remanente aún viva del paramilitarismo y los Escuadrones de la Muerte) y la impunidad con la que hasta el día de hoy se han manejado los casos. En concreto el proyecto paralizado había sido otorgado a la empresa norteamericana Pacific Rin, que mantiene un contencioso jurídico contra el Estado salvadoreño.
¿Crees, por lo tanto, que existe espacio a la izquierda del FMLN para la creación de nuevas opciones políticas?
Espacio a la izquierda del FMLN existe, y mucho. Viabilidad de que en el terreno electoral alguna fuerza política con un análisis de clase de la sociedad y cuya práctica sea coherente con su discurso acumule fuerzas suficientes como para captar el apoyo popular necesario para desplazar al FMLN de su hegemonía dentro del electoralismo de izquierda, no. El riesgo de que un proyecto de este estilo comience a caminar está en la escisión del partido y la división de las pocas fuerzas de carácter de izquierdas existentes en el país que apoyan al FMLN.
Antes de las elecciones legislativas y presidenciales hay elecciones departamentales, municipales y alcaldías, quizás acá sí puedan crearse alternativas a nivel local o comunitario que respondan a los intereses concretos de las luchas concretas de las organizaciones sociales a las que el Ejecutivo y el FMLN no saben dar respuesta.
¿Se han apreciado cambios o hay voluntad de cambio respecto a la estructura económica?
Citaba anteriormente al Programa de Gobierno con el cual la fórmula Funes-FMLN llegó al poder. Dicho Programa es y deberá ser la base de la política gubernamental durante los próximos cinco años; hasta el día de hoy está siendo cumplido: reforma fiscal, educativa, lucha contra la corrupción político-burocrática, paternalismo económico, etc.
¿Este Programa de Gobierno, consensuado entre el FMLN, Funes y la nueva burguesía incipiente, tiene un carácter reformista o revolucionario?
Netamente reformista. En lo concreto: no se pretende derogar el TLC que ahoga la producción interior y permite el expolio de los cuantiosos recursos nacionales, por ende, la entrada al ALBA no es objetivo siquiera de discusión (declaraciones recientes del Presidente), la dolarización del país y la dependencia monetaria del mercado financiero estadounidense permanecerán, no se cancelará el TPS (Programa de Protección Temporal), a través del cual cerca de tres millones de salvadoreños – la población de El Salvador se estima en 5′7 millones – viven en EEUU, sino que será reforzado con todo lo que ello implica: desarraigo cultural, desestructuración familiar, dependencia del 17′1 % del PIB a las remesas enviadas a las familias…, no existe ninguna política enfocada al cese de las privatizaciones ni mucho menos a la nacionalización de las empresas y servicios ya privatizados.
En definitiva, a pesar de las contradicciones ideológicas existentes entre el FMLN y el Presidente ambos proyectos son de carácter socialdemócrata, reformista en fondo y forma, obviando la necesidad de la clase obrera y campesina de agudizar los cambios en materia de propiedad para acelerar la toma del poder fáctico por los menos pudientes y a favor de los menos pudientes.
¿Cuál es el posicionamiento del FMLN de cara a la posible creación de una “V Internacional”?
El FMLN asistió en Venezuela a la reunión en la cual se asentaron las bases para la creación de dicho organismo y hace unas semanas, en su XXV Convención Nacional, ratificó su voluntad no sólo de continuar asistiendo a las reuniones sino el carácter socialista del partido (no comunista, cuestión bien clarificadora del carácter ideológico revisionista tanto del FMLN como de este proyecto llamado “V Internacional”).
El Presidente se desligó de cualquier tipo de relación de su Ejecutivo con la decisión del FMLN en tanto el Gobierno no responde a cuestiones partidarias, según Funes.
A nivel regional toda la atención se centra en Honduras, ¿mantendrá relaciones el Gobierno salvadoreño con el presidente electo, Porfirio Lobo?
Tanto Funes como el FMLN han sido bien claros desde que el 28 de junio fuera secuestrado el presidente legítimo de Honduras, Manuel Zelaya: el orden constitucional debe volver al país, no reconoceremos un gobierno que no sea el de Mel. Sin embargo la situación en Honduras, casi seis meses después, ha cambiado; tras las elecciones farsas y el reconocimiento de las mismas por EEUU, Colombia, Perú, Costa Rica y Panamá el capital internacional permanece a la espera de nuevos movimientos o la ausencia de ellos para promover relaciones bilaterales entre Estados que posibiliten el continuismo de aumento de deuda externa y expoliación de recursos humanos y naturales.
El Salvador no se escapa a esta realidad y aunque, hasta el día de hoy, las declaraciones y actitudes del Gobierno son de apoyo a la voluntad popular del pueblo hondureño no podemos descartar nuevos movimientos una vez asuma el poder Porfirio Lobo y el escenario internacional cambie. Cabe recordar que la posición oficial de Chile, potencia económica latinoamericana ya es de “esperar el desarrollo de la situación”.
Y para finalizar, como miembro de la Juventud Comunista, ¿qué nos puedes decir de los jóvenes comunistas de El Salvador?
La juventud, como sector social, siempre se ha caracterizado por su capacidad de idas y venidas, de flujos y reflujos. El Salvador no se escapa a esta realidad. La luchas guerrilleras de los 70 y la Guerra Civil de los 80-90 fueron protagonizadas, mayoritariamente, por los sectores juveniles. Una vez finalizada la lucha armada aquella juventud o se apartó afligida y decepcionada del rumbo que había tomado el FMLN o siguió trabajando en las estructuras legales del mismo. Durante esta última década las bases del FMLN se han ido enclaustrando en sí mismas y cerrando espacios a la juventud que, no por ser juventud debe tener espacios, pero sí por ser juventud revolucionaria y consciente se le deben brindar los mismos. La estructura juvenil del FMLN desapareció hace unos años debido a confrontaciones de carácter burocrático entre el partido y los dirigentes la juventud.
El hecho de que desapareciese esta estructura no nos puede inducir a las conclusiones de que, primero, no hay juventud dentro del FMLN y, segundo, no hay iniciativa política en la juventud salvadoreña como algunos dirigentes políticos suelen afirmar.
Hoy en día una gran parte de la juventud salvadoreña sigue observando la realidad de su país, las diferencias entre los poseedores y los desposeídos, los explotados y los explotadores y lo hacen desde una perspectiva de clase, la suya, la obrera, trabajadora, campesina. Y que no encuentren un espacio dentro del partido político de tendencia izquierdista no es sinónimo de que no sean políticos ni trabajen por el cambio político. A través del movimiento social la juventud salvadoreña más avanzada y revolucionaria trabaja por el cambio político, social y económico para su pueblo.
Es responsabilidad de las clases dirigentes y los líderes políticos abrir espacios para la juventud dentro del partido o el mismo perecerá por ‘muerte natural’.