“En nuestra opinión, la UE merece sólo un nombre: es el gendarme europeo de las ganancias de los monopolios en toda Europa y en cada uno de sus países. La UE no es sino la cooperación entre países con el objeto de coordinar los intereses de la burguesía y los monopolios que tienen su sede en el ámbito nacional, y extender su actividad a toda Europa y más allá”
SG del CC del KKE, Aleka Papariga
La UE es por su propia naturaleza una unión imperialista del capital y la guerra. La UE comparte la estrategia de EEUU en la esfera social y en las relaciones internacionales. La competencia entre ellas no tiene nada que ver con los pueblos, sino con los intereses de los monopolios. La situación actual en toda Europa no es simplemente una consecuencia del Tratado de Maastricht, es el propio Tratado de Maastricht en sí mismo – aunque el origen de la UE se remonte al fin de la II Guerra Mundial, cuando con una Europa devastada los sectores oligárquicos de Europa Occidental deciden poner en marcha un proceso de unificación de mercados -. Todos los tratados que siguieron al de Maastricht desarrollaron sus mismas directrices generales (Tratado de Amsterdam, de Niza, de Schengen o de Proum).
Esta política se consolidó en 2007 tras la imposición del Tratado de Lisboa que sustituyó a la fallida Constitución Europea rechazada por las mayorías de pueblos europeos como el francés y el holandés. El nuevo tratado adopta la estrategia de la guerra preventiva, intensifica la militarización de la UE, elimina el veto y establece una mayoría especial a favor de los estados miembros más fuertes en todos los asuntos. Así, desaparece mecanismo democrático alguno dentro del seno institucional de la UE. El Tratado vuelve a demostrar la doble explotación de los pueblos europeos y no europeos. Los europeos a través de aumentar el ataque contra los derechos laborales y sindicales (por ejemplo, la Directiva Bolkestein, que entre otros atentados a la clase obrera regularizaría las 65 horas semanales) y los no europeos debido a la configuración de la UE como un pilar para el orden mundial del imperialismo.
La UE no puede evitar la crisis ni lograr la analogía en el nivel de desarrollo entre los pueblos. No existe ninguna posibilidad de salir de la crisis en beneficio del pueblo allí donde el capital y su acumulación cada vez en menos manos es dominante. Para hallar esa salida tiene que existir un frente de lucha en favor de la clase trabajadora y el pueblo, a niveles nacional y europeo – sean los gobiernos neoliberales, socialdemócratas o los llamados de centro-izquierda -.
Las fronteras interiores de la UE han sido abolidas en favor de los beneficios de los monopolios – que no de los pueblos -. Las rivalidades entre los intereses empresariales, especialmente, de Alemania, Francia e Inglaterra siguen existiendo – y a otro nivel entre y contra todas las oligarquías estatales/nacionales -. Esta competencia por los mercados tanto interiores como exteriores supone la explotación de las fuerzas de trabajo más baratas en los contextos y coyunturas concretas, las cuales, son continuamente cambiantes y, por lo tanto, allá donde se concrete el abaratamiento de la fuerza productiva, el capital privado se desplaza causando las famosas deslocalizaciones con las crisis locales para los trabajadores y trabajadoras que ello conlleva.
La UE no es solamente un mercado común. Existe también el euro-ejército, que es el pilar europeo de la OTAN. La UE quiere un euro-ejército que promueva la integración y la independencia militar de Europa, una autonomía respecto a los EEUU que ya existe, pero que ni es ideológica ni políticamente independiente del imperialismo sino que es una mera soberanía económica y financiera. A pesar de ello cuando el imperialismo se reproduce en su fase más cruenta, la de la guerra; la UE, los EEUU y las otras potencias imperialistas no dudan en ir de la mano contra los pueblos y por el expolio de sus recursos naturales.
La reproducción jurídica del chovinismo europeo frente al monopolismo de los EEUU se hace evidente cuando empresas de la envergadura de Microsoft e Intel han sido acusadas y sancionadas por ejercer prácticas monopolistas en territorio europeo, como es de suponer ambas empresas tienen la gran parte de su capital en los EEUU.
Cuando los políticos burgueses de la UE hablan de seguridad hablan de defensa del territorio nacional contra la amenaza del terrorismo – cuando curiosamente la UE es potencia mundial en la práctica del terror a través de sus elementos coercitivos, a los que hicimos referencia anteriormente – . Cuando nosotros hablamos de seguridad, hablamos de seguridad para la gente, seguridad laboral, alimentaria, medioambiental, seguridad de que sus derechos serán respetados.
Seguridad también para el inmigrante tanto europeo como de fuera de la UE que está totalmente desprotegido tras el Acuerdo de Schengen que ha servido para regularizar el aperturismo o cerrojo de las fronteras nacionales según los intereses económicos, así mismo medidas xenófobas como las aprobadas por el Parlamento italiano a instancia del mandatario neofascista y oligarca, Silvio Berlusconi.
Con sus mecanismos ideológicos nos quieren hacer creer que la UE es un “camino sin retorno”, un “camino sin retorno”, claro, sólo para los intereses de la plutocracia de los estados miembros y sus burguesías y porque su propio “camino sin retorno” redunda en sus propios intereses en contra de los intereses del pueblo trabajador. Y no sólo contra el pueblo europeo sino con mucha más vehemencia contra los pueblos de los países explotados. La UE busca abrir las economías de estos países para su explotación, exigiendo la privatización de las industrias estatales y los recursos naturales en beneficio del capital monopolista. Es ilusorio ver a la UE como un contrapeso a los EEUU en favor de los pueblos, al contrario, tiene los mismos objetivos imperialistas y neo-coloniales. La UE no es una hermandad, sino una alianza depredadora contra los pueblos de Europa, América Latina y de todo el mundo; y no sólo contra los EE.UU., sino también contra el creciente poder de los capitales regionales.
Y estos mecanismos ideológicos junto a los político-judiciales nos han abocado a la criminalización e ilegalización de aquéllas ideas que defienden un cambio radical del modelo productivo, de los partidos y movimientos sociales que las representan así como el encarcelamiento de las personas que las defienden. En enero del 2006, a iniciativa del Partido Popular Europeo, se aprobó en el Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa una resolución de marcado carácter anticomunista; sería el caldo de cultivo para lo venidero. En este mismo año la República Checa ilegalizó a las Juventud Comunista Checa (KSM). En el 2007, Rumanía, a dos semanas de su entrada oficial en la UE, condenó al comunismo y lo consideró “ilegítimo y criminal”. En Hungría el Partido Comunista está sentado frente a los tribunales. En abril de este año, 2009, la presidencia checa de la UE invitó varias instituciones de Europa del Este a fin de confeccionar una declaración que formulara una condena del comunismo a nivel europeo. Y en mayo de 2009 y de cara a las elecciones al Parlamento Europeo en España se aplicó la Ley de Partidos contra la lista electoral: Iniciativa Internacionalista (II, a partir de ahora); siendo el Tribunal Constitucional el que tuviese que rectificar en último término al Tribunal Supremo habiéndose consumado ya la criminalización de la formación.
Iniciativa Internacionalista (II) es una coalición formada esencialmente por un grupo de intelectuales, sindicalistas y artistas relacionados con partidos de líneas nacionalistas e independentistas de izquierdas así como movimiento estatales de izquierdas que deciden crear una coalición electoral a presentar a las Elecciones Europeas al considerar que existe un vacío más a la izquierda del PSOE.
El 5 de mayo es presentada esta candidatura con nombres en sus listas y apoyos a la misma tan conocidos y reconocidos como Carlo Fabretti, Santiago Alba, Doris Banegas, Alicia Hermida (Valentina en ‘Cuéntame’) o Nines Maestro.
La lista empieza a tener progresivamente su espacio en los medios tanto alternativos como burgueses, desde los medios conservadores como la COPE-ElMundo o ABC se inicia una campaña por la ilegalización de la lista al considerar que es un instrumento de Batasuna para “levantar la moral de la izquierda abertzale”. El Gobierno a través del Ministerio del Interior decide instar a la Fiscalía a impugnar las listas de II y unos días después, el 16 de mayo, son ilegalizadas.
El argumento jurídico esgrimido por el juez es la relación de tres miembros de la lista de II con el entorno de ANV así como la no condena tácita de la violencia. Un día después de la anulación II presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional que fue admitido en último término. En él declaró que el uso de la violencia [es] completamente ajeno a su [de II] forma de acción y cultura política, expresando un claro rechazo y condena del uso de la violencia para la obtención de objetivos políticos en el marco de un Estado democrático.
Estos hechos nos vienen a demostrar, una vez más, el nulo respeto por los Derechos Humanos y la democracia tanto de la UE como del Estado español así como el carácter clasista del Estado en defensa a ultranza de la burguesía y contra los movimientos alternativos que defienden un modelo de producción distinto al de la explotación de la persona por la persona representado por el capitalismo.
Los pueblos europeos no deben forjarse ilusiones de que la UE se está uniendo y volviéndose más federal, lo que supuestamente la fortalecerá y beneficiará a sus pueblos. La realidad es la contraria. Cuanto más “unida” la UE, más anti popular se vuelve y porque esa unión significa la concentración del capital y la acumulación del mismo cada vez en menos manos.
Nosotros apoyamos la lucha de los pueblos de Europa y del mundo que están oponiendo resistencia a los designios de la UE en una línea de insumisión. Apoyamos las luchas que unen a los pueblos y que garantizan su cooperación mutuamente ventajosa en Europa y el resto de los pueblos del mundo.

